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jueves, 22 de junio de 2017

DESESPERACION

Las ansias de las drogas son sin duda la maldición diabólica de la adicción. Si no existiesen esas ansias que atormentaran a un adicto cuando él o ella tratan de dejar la sustancia adictiva que consumen, muchas más personas serían capaces de dejar las drogas después de haber sido adictos a ellas.
Si los antojos no surgieran semanas, meses o incluso años después, muchas más personas habrían tenido éxito en permanecer alejados de las drogas durante un largo tiempo. La reducción o eliminación de las ansias por tomar drogas sería un magnífico regalo para cualquier persona que desease salir de la drogadicción, permanecer fuera de las drogas de la calle, de las drogas con receta, del alcohol, de los inhalantes y de otras sustancias.
Si usted nunca ha sido adicto, podría ser difícil de entender las ansias adictivas. Para tener una idea de cómo son, imagine que usted ha pasado mucho tiempo sin comer. Está muy hambriento, incluso famélico y débil. Ha estado pasando hambre realmente durante demasiado tiempo y no puede concentrarse en ninguna otra cosa.
Cuando uno tiene hambre de esa forma, muy a menudo todo lo que puede hacer es pensar en sus comidas favoritas. Usted podría incluso ser capaz de oler y saborear esa hamburguesa fresca o esa carne, o el sabor picante, o el dulce de moras mezclado con crema dulce batida.
Si tiene mucha hambre, nada podría impedirle correr para conseguir el alimento, si este estuviera disponible. Tan pronto como usted consumiera ese alimento maravilloso, en el que habría estado pensando con tanta pasión, se sentiría completamente satisfecho.
Un ansia por la droga es un tanto similar, pero el ansia de una sustancia adictiva es más nítida, más fuerte y mucho más intensa. Eso es parte de la drogadicción.
Una persona adicta experimentando ansiedad de drogas se siente como si la vida misma dependiera de la obtención y consumo de cualquiera que sea la sustancia que está causando esas ansias. Ellos sienten que está justificado decir o hacer lo que sea necesario para sentir esa satisfacción y alivio. Pero ese alivio sólo durará hasta que la droga comience a desaparecer, lo que podría ocurrir en el plazo de unas horas o tal vez en un día.

Cuando se consumen drogas adictivas, estas pasan por alto las funciones normales del cuerpo que generarían señales de placer después de actividades como el sexo, comer u otras acciones placenteras.

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