Una droga estimulante es aquella que produce mejoras
temporales de la actividad neurológica o física. Pueden producir además
síntomas adicionales como incremento de la alerta, productividad, incremento de
la presión sanguínea, aceleración del pulso sanguíneo, mejora del equilibrio,
hiperalgesia, euforia, disminución del apetito o el sueño, convulsiones, manía
o la muerte.
Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos: adamantanos,
alquilaminas, arilciclohexilaminas, benzodiazepinas, colinérgicos, convulsivos,
eugeroicos, oxazolinas, feniletilaminas, piperazinas, piperidinas, pirrolidinas
y tropanos.

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