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miércoles, 28 de junio de 2017

DROGAS ALUCINÓGENAS



Una droga alucinógena es aquella droga que produce cambios en la percepción, consciencia, emoción o ambos.

Este grupo se divide a su vez en otros tres:
Psicodélicos: producen una alteración en la cognición y la percepción. Las experiencias suelen asociarse a la meditación, el yoga, el trance o el sueño. Los psicodélicos suelen agruparse en lisergamidas (destaca el LSD), feniletilaminas, piperazina, triptaminas y otros.
Disociativos: producen un bloqueo de las señales de la mente consciente hacia otras partes del cerebro produciendo alucinaciones, privación sensorial, disociación y trance. Pueden producir también sedación, depresión respiratoria, analgesia, anestesia o ataxia, así como pérdida de las facultades mentales y la memoria. Se dividen en adamantanos, arilciclohexilaminas y morfinanos.
Delirantes: producen delirios, a diferencia de los alucinógenos psicodélicos y disociativos en el que se mantiene cierto estado de consciencia. Se dividen en anticolinérgicos, antihistamínicos y GABA-agonistas.

DROGAS ESTIMULANTES



Una droga estimulante es aquella que produce mejoras temporales de la actividad neurológica o física. Pueden producir además síntomas adicionales como incremento de la alerta, productividad, incremento de la presión sanguínea, aceleración del pulso sanguíneo, mejora del equilibrio, hiperalgesia, euforia, disminución del apetito o el sueño, convulsiones, manía o la muerte.


Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos: adamantanos, alquilaminas, arilciclohexilaminas, benzodiazepinas, colinérgicos, convulsivos, eugeroicos, oxazolinas, feniletilaminas, piperazinas, piperidinas, pirrolidinas y tropanos.

DROGAS DEPRESORAS


Una droga depresora es aquella que ralentiza o inhibe las funciones o la actividad de alguna región del cerebro. Tienen la capacidad de ralentizar o dificultar la memoria, disminuir la presión sanguínea, analgesia, producir somnolencia, ralentizar el pulso cardíaco, actuar como anticonvulsivo, producir depresión respiratoria, coma, o la muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en varios grupos: antihistamínicos, antipsicóticos, disociativos, GABAnérgicos, glicinérgicos, narcóticos y simpatológicos.

TOLERANCIA


El concepto de tolerancia hace referencia a la necesidad de incrementar la dosis consumida para alcanzar los efectos que anteriormente se conseguían con dosis menores.


Según el individuo y tipo de droga hay distintos tipos de tolerancia: Tolerancia cruzada, tolerancia inversa, tolerancia farmacocinética o metabólica y por último la tolerancia funcional, celular, tisular o farmacodinámica.

FARMACO

¿QUE ES FARMACODEPENDENCIA?

La drogadicción, farmacodependencia o drogodependencia es un padecimiento que consiste en la necesidad de consumir dosis repetidas de una droga para sentirse bien o para no sentirse mal. La dependencia se evidencia en un grupo de síntomas cognitivos, fisiológicos y del comportamiento que se relacionan con la falta de control sobre el consumo de la droga, la cual se sigue consumiendo pese a sus efectos adversos.
La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:
  • Dependencia fisiológica o física: El organismo se vuelve necesitado de la droga, adquiriendo tolerancia, por lo que se requiere cada vez mayores dosis o frecuencia de consumo y al interrumpir su consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como Síndrome de abstinencia.
  • Dependencia psicológica o psíquica: Es el deterioro del control sobre el uso de la droga, lo que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo siente una necesidad imperiosa y apremiante de consumir la droga.


DEFINICION

¿QUE SON LAS DROGAS?

Droga es, según la Organización Mundial de la Salud, un «término de uso variado que en medicina se refiere a toda sustancia con potencial para prevenir o curar una enfermedad. En el lenguaje coloquial, el término suele referirse concretamente a las sustancias psicoactivas y, a menudo, de forma aún más concreta, a las drogas ilegales».5 Este término también se utiliza en el ámbito de la medicina y farmacología, como sinónimo de «principio activo» o fármaco, tal como refleja la definición de la OMS. Sin embargo, otros autores señalan que «droga» es el término utilizado para referirse a una sustancia usada sin fines terapéuticos, autoadministrada y con potencial de abuso o dependencia, o que produce placer.
Las drogas más consumidas del mundo son el alcohol, la nicotina y la cafeína, legales en la gran mayoría de países,11 además de otras sustancias generalmente ilegales como derivados de los opiáceos y las anfetaminas.

La consideración del azúcar como «droga adictiva» está sujeto a debate científico, en el contexto de los trastornos de la conducta alimentaria. Las drogas pueden causar, en mayor o menor intensidad, adicción y efectos secundarios. 
Muchas drogas son ilegales, prohibiéndose su uso incluso para ensayos clínicos u otras aplicaciones médicas; existen tratados internacionales, como la Convención Única sobre Estupefacientes, que prohíben ciertas sustancias de forma global. Desde su ilegalización, a mediados del siglo XX, numerosos países, destacando Estados Unidos, iniciaron la llamada «guerra contra las drogas» destinada a combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada surgida de la prohibición de estupefacientes.

jueves, 22 de junio de 2017

DESESPERACION

Las ansias de las drogas son sin duda la maldición diabólica de la adicción. Si no existiesen esas ansias que atormentaran a un adicto cuando él o ella tratan de dejar la sustancia adictiva que consumen, muchas más personas serían capaces de dejar las drogas después de haber sido adictos a ellas.
Si los antojos no surgieran semanas, meses o incluso años después, muchas más personas habrían tenido éxito en permanecer alejados de las drogas durante un largo tiempo. La reducción o eliminación de las ansias por tomar drogas sería un magnífico regalo para cualquier persona que desease salir de la drogadicción, permanecer fuera de las drogas de la calle, de las drogas con receta, del alcohol, de los inhalantes y de otras sustancias.
Si usted nunca ha sido adicto, podría ser difícil de entender las ansias adictivas. Para tener una idea de cómo son, imagine que usted ha pasado mucho tiempo sin comer. Está muy hambriento, incluso famélico y débil. Ha estado pasando hambre realmente durante demasiado tiempo y no puede concentrarse en ninguna otra cosa.
Cuando uno tiene hambre de esa forma, muy a menudo todo lo que puede hacer es pensar en sus comidas favoritas. Usted podría incluso ser capaz de oler y saborear esa hamburguesa fresca o esa carne, o el sabor picante, o el dulce de moras mezclado con crema dulce batida.
Si tiene mucha hambre, nada podría impedirle correr para conseguir el alimento, si este estuviera disponible. Tan pronto como usted consumiera ese alimento maravilloso, en el que habría estado pensando con tanta pasión, se sentiría completamente satisfecho.
Un ansia por la droga es un tanto similar, pero el ansia de una sustancia adictiva es más nítida, más fuerte y mucho más intensa. Eso es parte de la drogadicción.
Una persona adicta experimentando ansiedad de drogas se siente como si la vida misma dependiera de la obtención y consumo de cualquiera que sea la sustancia que está causando esas ansias. Ellos sienten que está justificado decir o hacer lo que sea necesario para sentir esa satisfacción y alivio. Pero ese alivio sólo durará hasta que la droga comience a desaparecer, lo que podría ocurrir en el plazo de unas horas o tal vez en un día.

Cuando se consumen drogas adictivas, estas pasan por alto las funciones normales del cuerpo que generarían señales de placer después de actividades como el sexo, comer u otras acciones placenteras.

CONFUSION

Las drogas, esto lo sabe todo el mundo, hacen con nuestro cerebro encaje de bolillos. Sin ir más lejos, se acaba de publicar un nuevo estudio que apunta a que el consumo de cocaína a largo plazo produce cambios en las áreas cerebrales responsables de regular la impulsividad y la capacidad de analizar nuestras propias decisiones. Todo en orden, ninguna sorpresa.
Lamentablemente, tanto la adicción a las drogas como el funcionamiento del cerebro son fenómenos complejos, individuales e intransferibles.

Aunque cada droga actúa de una forma distinta, podemos decir que existe un consenso bastante extendido en que la dopamina tiene un papel clave en las adicciones. Concretamente, un chute de dopaminaen el sistema de recompensa del cerebro parece ser la respuesta neuronal básica relacionada con las adicciones.
No solo con las adicciones, claro. Estos chutes ocurren en la vida diaria para regular respuestas como la curiosidad o la expectación ante las cosas nos suceden. Por ejemplo, cuando alguien nos da un regalo que no esperamos, la dopamina actúa sobre los circuitos de recompensa y nos sorprendemos. Este es el funcionamiento normal. El problema es que hay sustancias que nos engañan. Productos como la cocaína (directamente) o la nicotina (indirectamente) inician esos chutes de dopamina por su cuenta, haciéndonos creer que ha pasado algo digno de despertar nuestro interés, curiosidad o felicidad.

Ni todas las sustancias tienen esta capacidad de engañar a nuestro cerebro (no se puede ser adicto a internet por muchos titulares que leamos), ni todas las sustancias son tan 'recreativas' como otras (Por ejemplo, la morfina y la heroína, siendo primas hermanas, no tienen el mismo poder 'eufórico'): lo que hace que una sustancia sea considerada una droga no es pues lo divertida que es, sino lo capaz que es de engañarnos.


DEPRESION

Cuando hablamos de drogadicciones es muy común el que un adicto se sienta deprimido cuando deja las drogas o los diferentes tipos de alcohol que había estado consumiendo. Esta depresión, que aparece cada vez que intenta alcanzar la sobriedad, es uno de los factores que impulsa a un adicto a recaer de nuevo en el consumo de drogas o alcohol. Por lo tanto, es uno de los aspectos de la adicción que debe ser superado, si es que una persona quiere lograr la recuperación a largo plazo. Hay tanto razones físicas como psicológicas por las que las personas sufren de  depresión cuando son adictos o están tratando de recuperarse.
En lo que se refiere al aspecto físico, las drogas y el alcohol abruman la química natural de un cuerpo con poderosos estimulantes, sedantes o depresivos. Algunas drogas estimulan en exceso las funciones de un organismo, como por ejemplo la cocaína, la metanfetamina o el éxtasis. Otras deprimen funciones tales como la frecuencia cardíaca o respiratoria, como por ejemplo la heroína, la oxicodona y la hidrocodona. Incluso el alcohol, el cual parece tener inicialmente un efecto estimulante, deprime la respiración cuando se toma demasiada cantidad.
Después de que este abrumamiento ha continuado durante un periodo de tiempo, el cuerpo comienza a perder la capacidad de producir sus propios productos químicos naturales que afectan al cuerpo placenteramente cuando se produce una experiencia agradable. Sexo, una buena comida, un éxito en la vida, todos estos eventos producen estas sustancias químicas – a menos que la capacidad del cuerpo para hacerlo haya sido estropeada.
Después de que las drogas han dañado esta capacidad, cuando una persona deja de consumirlas, las sustancias químicas naturales no se producen ni actúan, y el resultado puede ser una incapacidad para sentir placer. La persona que está dejando las drogas siente como que la vida es insípida y que no hay esperanza. Puede haber una sensación de adormecimiento, mental, emocional y físicamente.
Como un escape para este sentimiento, él o ella pueden recurrir de nuevo al consumo de drogas. Él puede tener el sentimiento de que la única manera en que puede sentir placer o disfrutar de cualquier parte de la vida, sería consumiendo drogas.


DESTRUCCION DE NEURONAS

Un consumidor de cocaína puede sentir el efecto de euforia luego de cinco o 10 segundos de fumarla o inhalarla. Pero la grata sensación desaparecerá entre 10 y 15 minutos después. En cambio, el que toma alcohol empezará a sentir los placeres etílicos luego de cinco o 10 minutos de haber dado los primeros sorbos a su copa. La sensación, a diferencia de la cocaína, durará varias horas. 
Así de diverso es el tiempo de efecto de las drogas, sean lícitas o ilícitas, como distintas las reacciones en mayor o menor medida que provocan las drogas a nivel cerebral, dependiendo de la sustancia, su cantidad y antigüedad de uso. Según Jacqueline Cortés, médico psiquiatra de la UNAM, cuando la droga es absorbida por medio de la sangre y llega al cerebro, los cambios en la conducta y funciones físicas se manifiestan. 
Las reacciones se originan porque se altera la composición química de las neuronas, células que funcionan a través de neurotransmisores, como la dopamina, serotonina, endorfinas, noradrenalina, entre otras sustancias producidas de manera natural en el cerebro que regulan el movimiento, pensamiento, juicio, memoria, estado de ánimo, apetito, dolor, presión arterial, insomnio, memoria e impulso sexual. 
Las drogas pueden provocar incluso la muerte de neuronas, fenómeno que se aprecia de manera clara, según especialistas, al someter a una persona consumidora a una resonancia magnética (método de imagen de alta resolución) de su cerebro, donde se pueden apreciar agujeros en la corteza cerebral. 

“Ante la reducción de neuronas, células que no se regeneran, el funcionamiento del cuerpo se torna limitado. Afortunadamente tenemos miles de millones y con su plasticidad, otra neurona puede cubrir la función de la que murió, pero llega el momento en que este proceso ya no se puede realizar”, explica Javier Creta, psicoterapeuta especialista en tratamiento de adicciones. 

La cocaína, por ejemplo, es un estimulante poderoso del sistema nervioso central que provoca euforia o “te prende”, al provocar la acumulación de la dopamina, mensajero químico asociado con el placer y el movimiento. Al consumirla se presenta una sensación de mayor capacidad mental y física, pero su abuso causa impotencia sexual. 
Se sabe también que la droga del amor o éxtasis libera al principio de la ingestión un torrente de serotonina que produce euforia, sensaciones de bienestar y elimina la fatiga. Sin embargo, luego de aplicaciones secuenciales de 35 miligramos, destruye entre 60 y 80 por ciento de las terminaciones nerviosas dopaminérgicas, siendo el Párkinson una de sus manifestaciones. 
No obstante, en cada persona adicta, las respuestas biológicas, físicas y conductuales serán diferentes, dependiendo de la sustancia (estimulante o depresora), cantidad y frecuencia con que se usen y de las condiciones físicas y mentales en que se reciben, explica Cortés. 
Los derivados del opio como la morfina, heroína, codeína, demerol y metadona aumentan el nivel de dopamina, lo que produce sentimientos de intenso placer y desarrolla una imaginación exaltada en el momento, pero con el tiempo disminuye la líbido, provoca depresión respiratoria, edema pulmonar e infecciones en piel, venas y músculos. 

Las que se inhalan y contienen sustancias químicas de uso industrial como los removedores, disolventes de pintura, pegamentos, limpiador de videos o desodorantes ambientales, inciden de manera directa y acelerada en las neuronas hasta su muerte, lo que genera en un principio adormecimiento de extremidades, calambres, parálisis total, pérdida de coordinación y lenguaje lento y arrastrado, problemas visuales, sordera. Se argumenta que estos inhalantes disuelven la capa protectora de mielina que envuelve a las neuronas, resultando en muerte celular.

DESTRUCCION PULMUNAR

El consumo de cigarrillos es la causa más común del enfisema. Se piensa que en los pulmones existe un equilibrio entre la síntesis y la degradación de elastina, un componente de la pared de los alvéolos fundamental para mantener las propiedades elásticas del pulmón. El enfisema aparece cuando se produce un desequilibrio, bien porque aumenta la capacidad elastolítica o porque disminuye la actividad antielastolítica.4 Se cree que el humo del tabaco y otros contaminantes provocan la liberación de productos químicos (fundamentalmente oxidantes) que dañan las paredes de los alvéolos. El daño empeora con el paso del tiempo. Las personas que padecen esta enfermedad tienen alvéolos pulmonares que son capaces de llenarse con aire fresco, pero no pueden expulsarlo fácilmente, lo cual afecta el suministro de oxígeno al cuerpo.
Una sustancia que existe naturalmente en los pulmones, llamada alfa-1-antitripsina (AAT), puede proteger contra este daño. La AAT, producida por los hepatocitos, es el inhibidor de proteasa más abundante del suero humano y la principal defensa del pulmón en contra de la elastasa. Las personas con deficiencia de alfa-1-antitripsina presentan mayor riesgo de padecer esta enfermedad.
El consumo de drogas ilegales en nuestro país ha experimentado un notable cambio en los últimos años, relegando a la heroína e incorporando la cocaína, los derivados anfetamínicos como el “éxtasis (MDMA), el “éxtasis líquido (GHB) y, en menor medida, la ketamina. 
 Se lleva a cabo una revisión de la intoxicación aguda por opiáceos y de su tratamiento en los servicios de urgencias, teniendo en cuenta el descenso progresivo de los casos que se presentan con el advenimiento de nuevas formas de administración, así como la presencia de nuevas drogas adictivas que han dado lugar a un desplazamiento en los hábitos de consumo.  
 Se expone la intoxicación por cocaína haciendo referencia a la clínica, el diagnóstico y el tratamiento.
 Se realiza una revisión sobre el cannabis y sus derivados, la historia de su consumo y preparaciones utilizadas, los efectos que producen en los distintos sistemas del organismo y sus principales mecanismos de acción. 
 Por último se comentan los efectos del LSD y de las setas alucinógenas.

CANCER

El tabaco es una droga estimulante del sistema nervioso central. Uno de sus componentes, la nicotina, posee una enorme capacidad adictiva, y es la causa por la que su consumo produce dependencia.
Durante la combustión del tabaco se originan más de 4.000 productos tóxicos diferentes. Entre ellos, destacan por su especial peligrosidad y por las enfermedades a que pueden asociarse, los siguientes:
• Alquitranes: responsables de los distintos tipos de cáncer.
• Monóxido de carbono: favorece las enfermedades cardiovasculares.
• Irritantes (fenoles, amoníacos, ácido cianhídrico): responsables de enfermedades respiratorias como la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.
• Nicotina: causa la dependencia del tabaco. Tiene una vida media aproximada de dos horas, pero a medida que disminuye su concentración en sangre, se incrementa el deseo de fumar.

Otros componentes del tabaco: arsénico, cadmio, níquel, polonio 210, acetona y metanol, entre otras sustancias cancerígenas o tóxicas.
Al poco tiempo de empezar a fumar se pueden apreciar:
• Arrugas prematuras en la zona del labio superior, alrededor de los ojos (patas de gallo), barbilla y mejillas, y coloración grisácea de la piel que constituye el llamado “rostro del fumador”.
• Manchas en los dientes, infecciones y caries dentales.
• Mal aliento y mal olor corporal por impregnación del olor del tabaco.
• Manchas amarillentas en uñas y dedos.
Efectos a corto plazo en jóvenes
• Aumento de catarros de repetición.
• Aumento de la tos.
• Disminución del rendimiento deportivo.
• Pérdida de apetito.
Entre las enfermedades relacionadas con el tabaco destacan:
– Bronquitis crónica
– Enfisema pulmonar
– Cáncer de pulmón
– Hipertensión arterial
– Enfermedad coronaria ( angina o infarto de miocardio)
– Accidentes cerebrovasculares ( trombosis, hemorragias o embolias)
– Úlcera gastrointestinal
– Gastritis crónica
– Cáncer de laringe
– Cáncer bucofaríngeo
– Cáncer renal o de vías urinarias
– Impotencia sexual en el varón.

MARIHUANA

La marihuana es una de las drogas más usadas en el mundo. Existe una brecha cada vez mayor entre los últimos descubrimientos científicos sobre la marihuana y los mitos que la rodean. Algunas personas creen que ya que es legal en algunos lugares, debe ser segura. Pero tu cuerpo no sabe distinguir entre una droga legal y una droga ilegal. Sólo sabe el efecto que la droga crea una vez que la has tomado. El propósito de este folleto es aclarar algunos de los malentendidos acerca de la marihuana.
La marihuana proviene de la planta de cáñamo de la India, y la parte que contiene la “droga” se encuentra principalmente en las flores (comúnmente llamados “cogollos”) y en menor cantidad en las semillas, hojas y tallos de la planta.
La marihuana, cuando se vende, es una mezcla de hojas secas, tallos, flores y semillas de la planta del cáñamo índico. Tiene un color normalmente verde, marrón o gris.
El hachís es una resina de color canela, marrón o negra que se seca y se prensa en barras, trozos o bolas. Cuando se fuma, tanto la marihuana como el hachís emiten un aroma dulzón y característico.
Hay más de 400 sustancias químicas en la marihuana y el hachís. El químico que causa intoxicación o el “viaje” en los usuarios se denomina THC (abreviatura de tetrahidrocannabinol). El THC crea los efectos que alteran la mente que clasifican a la marihuana como “droga”.
Las plantas, como los animales, tienen rasgos que los protegen en la naturaleza. Las plantas pueden tener colores o patrones que les brindan camuflaje de otros depredadores, o pueden contener venenos o toxinas que, cuando se comen, hacen que los animales se enfermen o alteran su capacidad mental, poniéndolos en riesgo en la naturaleza. El THC es el mecanismo protector de la planta de marihuana.
Intoxicación significa literalmente “envenenamiento al ingerir una sustancia tóxica en el cuerpo”. Cualquier sustancia que intoxica causa cambios en el cuerpo y la mente. Puede crear adicción o dependencia, causando que una persona quiera tomar esa droga incluso si le daña.
Puede que hayas oído a alguien decir que debido a que la marihuana es una planta, es “natural” y por lo tanto es inofensiva. Pero no lo es. La cicuta, una planta venenosa, también es “natural”, pero puede matar.
La otra cosa que debes saber es que quemar las hojas secas y los cogollos e inhalar el humo en tus pulmones, definitivamente no es “natural” y al igual que fumar cigarrillos, puede ser dañino para tu cuerpo.
En cuanto a los usos médicos de la marihuana, esta contiene otro químico llamado CBD (abreviatura de cannibidiol). Esta es la sustancia que más a menudo se asocia con la creación de beneficios médicos. A diferencia del THC, el CBD no causa un “viaje”. Sus beneficios médicos todavía están siendo estudiados, al igual que los métodos para cultivar plantas de marihuana con alto CBD y bajo THC para uso médico.

La marihuana es una droga como lo son el alcohol, la cocaína, o el éxtasis. Y como estas otras drogas, tiene efectos secundarios que pueden ser dañinos.

COCAINA

La cocaína o benzoilmetilecgonina según la Denominación Común Internacional, también conocida simplemente como coca, es un alcaloide tropano cristalino y fuerte estimulante utilizado sobre todo como droga recreativa.5 Las formas más comunes de consumo son inhalación, insuflación o inyección en vena. Los efectos mentales que provocan incluyen la pérdida de contacto con la realidad, agresividad,6 la agudización del estado de alerta y manía persecutoria,7 una intensa sensación de felicidad y agitación psicomotriz. Los síntomas a nivel físico son una rápida frecuencia cardiacasudoración y dilatación de las pupilas8 y altas dosis pueden provocar una tensión arterial alta y el aumento de la temperatura corporal.9 Los efectos comienzan apenas unos segundos (o minutos) después de su consumo y duran entre cinco y noventa minutos.8 Aunque la mayor parte de su consumo se realiza de forma ilegal, la cocaína tiene un pequeño número de usos médicos aceptados como anestésico tópico y antihemorrágico durante cirugías nasales, entre otras.10
La cocaína es muy adictiva, debido a su efecto sobre la vía mesolímbica del cerebro, y existe un alto riesgo de sufrir dependencia, aunque el periodo de consumo haya sido corto.5 Su uso también aumenta el riesgo de accidente cerebrovascularinfarto de miocardio, problemas pulmonares en los fumadores, infecciones sanguíneas y paro cardiorrespiratorio súbito.5 11 La cocaína que se vende en la calle se mezcla habitualmente con anestésicos localesalmidón de maízquininalevamisol o azúcar, que pueden dar lugar a un aumento de la toxicidad.12 Tras consumir dosis de forma repetida, la persona puede ver disminuida su capacidad de sentir placer (anhedonia) y estar muy cansada físicamente.5 La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central y un supresor del apetito.13 Actúa mediante la inhibición de la recaptación de la serotonina, la norepinefrina y la dopamina; esto se traduce en mayores concentraciones de estos tres neurotransmisores en el cerebro.5 Puede cruzar fácilmente la barrera hematoencefálica, aunque también puede dañarla.14 15 La cocaína se fabrica a partir de las hojas de la planta de la coca que se cultiva principalmente en América del Sur, y en 2013, 419 kilogramos de cocaína fueron producidos de forma legal,16 mientras que el valor de la cocaína comercializada en el mercado negro se estima en entre 100.000 y 500.000 millones de dólares (USD) cada año. El crack se obtiene a partir de la cocaína.5
Después del cannabis, la cocaína es la droga ilegal17 más consumida a nivel mundial18 19 ya que se calcula que entre 18 y 22 millones de personas utilizaron la sustancia en 2014, con América del Norte como su principal consumidor, seguido de Europa y América del Sur. Se estima que entre el 1 y el 3% de los habitantes del mundo desarrollado han probado la cocaína en algún momento de su vida5 y cada año, es la responsable directa de miles de muertes.20 Las hojas de la planta de la coca llevan siendo utilizadas por los habitantes del actual Perú desde la antigüedad, aunque para aislar la cocaína de la hoja habría que esperar hasta 1860.5 Desde 1961, está incluida en la Convención Única sobre Estupefacientes, con el fin de combatir su tráfico y consumo.

HACHIS

El hachís es un producto obtenido del cannabis a partir de su resina, en bruto o purificada.1 Se obtiene prensando la resina obtenida de las sumidades floridas de los pies femeninos de Cannabis sativa.1 2 Esta resina se presiona obteniendo una masa de color variable, generalmente marrón, pero también verde, amarilla o rojiza, dependiendo de la variedad de la que se obtiene y de la pureza. Usualmente se le da forma de ladrillos, a veces redondeados.1 El hachís se fuma en cigarrillos o pipas, a menudo mezclado con tabaco.1
El contenido de THC del hachís suele ser de 8 a 15 por ciento, dependiendo de su calidad.1 Puede ser adulterado, coloreado de negro para dar mayor impresión de calidad. Las sustancias que se usan para ello son muy diversas, comúnmente alheña —henna— regalizharina y estiércol.1 El hachís, por su mayor facilidad de transporte que la marihuana en bruto, es la forma más común de comerciar con cannabis en muchos países de Asia, África y Europa. Los comerciantes al menudeo —llamados en España camellos pueden llevar un cuchillo para cortar la porción —postura— que venden a los clientes.1
La palabra "hachís" proviene directamente de la palabra árabe ( حشيش ) hashish , que significa "césped", "hierba seca" e incluso "cáñamo".3 4 La obtención de pruebas concluyentes hace muy difícil apuntar con exactitud al país de origen del hachís, aunque numerosos investigadores señalan hacia la antigua Persia. La producción masiva de este concentrado de cannabis para su venta a nivel internacional empezó en Marruecos, aproximadamente en la década de 1960-70, país que desde entonces es líder mundial en cuanto a exportaciones de este producto, muy por delante de otros productores tradicionales como Líbano, Afganistán, Nepal o India.5
Su preparación puede realizarse de distintas maneras, siendo las más antiguas el frotado de las flores de la planta en fresco o el cribado de las mismas en seco. Hoy en día se han desarrollado métodos para conseguir un producto más puro, como las separaciones con hielo y agua, con hielo seco, por electricidad estática, por calor y presión o mediante vibraciones acústicas.6
En un estudio publicado en 2014 por Jean-Jaques Filippi, Marie Marchini, Céline Charvoz, Laurence Dujourdy y Nicolas Baldovini (Multidimensional analysis of cannabis volatile constituents: Identification of 5,5-dimethyl-1-vinylbicyclo[2.1.1]hexane as a volatile marker of hashish, the resin of Cannabis sativa L.) los investigadores relacionaron directamente el sabor característico del hachís con una reestructuración del mirceno provocada durante el proceso de manufactura.